Las sardinillas en conserva al incluir la espina, aportan una importante cantidad de calcio. Si en fresco una sardina contiene aproximadamente 50 mg de calcio por cada 100 gramos de peso, cuando está enlatada con la espina puede contener de 200 a 250 mg de calcio.

El calcio es necesario en cualquier etapa de la vida, y es muy conveniente para prevenir o aliviar los efectos de la osteoporosis. Pero además, el pescado azul, en general, es la única fuente natural de vitamina D, imprescindible para la correcta absorción del calcio de los alimentos.

También hay que destacar el alto nível de fósforo, que se sitúa en torno a los 300 y 400 mg por cada 100 gramos de pescado en conserva. Otro de los minerales que contienen es el hierro, fundamental en la producción de glóbulos rojos y cuyo déficit provoca anemia ferropénica.